Actualmente, el Registro Nacional Chile Artesanía contabiliza 5.880 artesanas y artesanos inscritos en el país, de los cuales 3.908 son mujeres y 445 pertenecen a La Araucanía. En paralelo, la Política Nacional de Artesanía 2025-2030 identifica la escasa presencia del sector en plataformas de comercio electrónico y el acceso limitado a herramientas digitales como dificultades para su adaptación a nuevas formas de comercialización, planteando entre sus desafíos ampliar la difusión, visibilización y circulación de la artesanía mediante plataformas digitales. En este contexto, durante agosto las participantes de Vamos Brotando Araucanía 2026 desarrollaron su segundo módulo formativo, dedicado a comunicación, fotografía, dossier de artista y redes sociales aplicadas a sus propios proyectos textiles. La iniciativa es posible gracias al financiamiento del Fondo Nacional de Desarrollo Cultural y las Artes. FONDART Regional La Araucanía. Convocatoria 2026 del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.

Reel realizado durante el desarollo del Módulo 2 del proyecto por Natalia Arroyo, artesana creadora del proyecto Santa Trama
El recorrido reune cada sábado a mujeres artesanas de Loncoche, Pucón y Villarrica durante cuatro jornadas virtuales realizadas los sábados 1, 8, 15 y 22 de agosto. El módulo comenzó con la sesión “Comunicación estratégica y plan de difusión” y continuó con “Fotografías de obras de textil para su difusión”, “Confección de dossier de artista” y “Gestión de redes sociales para artesanía textil”. De manera complementaria, previamente se realizó una tutoría sobre plataformas digitales, redes sociales y Canva.
Comunicación para fortalecer la autonomía
El módulo fue planteado como una continuidad del trabajo desarrollado durante julio en gestión cultural. Mientras que en la primera etapa las participantes organizaron ideas de proyectos, exploraron fuentes de financiamiento y revisaron presupuestos, durante agosto el énfasis estuvo puesto en cómo presentar, comunicar y hacer visible ese trabajo ante distintos públicos.
Las jornadas abordaron la comunicación más allá que la promoción de productos, sino como una herramienta para reconocer qué se quiere comunicar, a quiénes se busca llegar, qué elementos distinguen una práctica y qué soportes pueden resultar pertinentes para cada objetivo. Desde esta perspectiva se trabajó con fotografías, textos, antecedentes de trayectoria, piezas gráficas, dossier y contenidos para plataformas digitales. El desarrollo del programa es posible mediante el financiamiento del Fondo Nacional de Desarrollo Cultural y las Artes. FONDART Regional La Araucanía. Convocatoria 2026 del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.
La fotografía como herramienta para contar el oficio
Durante la sesión del 8 de agosto, la fotógrafa y formadora Marioly Torres trabajó herramientas de fotografía con celular aplicadas específicamente a obras textiles. La jornada incorporó aspectos prácticos vinculados con preparación de las piezas, escenario, iluminación, encuadre y construcción de imágenes que permitan mostrar tanto las obras terminadas como sus materialidades y procesos.
Para la tallerista, el valor de estas herramientas trasciende el registro de un producto:
“La fotografía es una herramienta fundamental para visibilizar el trabajo de cada artesana. No solo permite mostrar una pieza terminada; también comunica tiempo, dedicación, materialidad, técnica y la historia que existe detrás de cada creación. Una buena imagen ayuda a que otras personas comprendan el valor del trabajo artesanal, se conecten con su identidad y reconozcan aquello que hace única a cada creadora”.
Marioly Torres destaca además la relación entre fotografía y autonomía:
“Aprender a utilizar la cámara del celular, preparar un escenario sencillo y tomar fotografías con intención aporta directamente a la autonomía. Les permite registrar y difundir su trabajo sin depender de otra persona, compartir sus productos en redes sociales y crear catálogos propios. Las herramientas buscan fortalecer su mirada, y que cada artesana pueda decidir cómo quiere mostrar su oficio, qué aspectos de su trabajo quiere destacar y qué historia desea contar a través de sus imágenes”.
Esta dimensión de visibilización también forma parte de los mecanismos institucionales de reconocimiento de la artesanía en Chile. El Sello de Excelencia a la Artesanía, desarrollado por el Ministerio de las Culturas junto al Programa de Artesanía UC, considera entre sus acciones la incorporación de las obras reconocidas en un catálogo oficial, su difusión mediante plataformas institucionales y acciones destinadas a su promoción y comercialización. El reconocimiento busca potenciar tanto la calidad de la producción, como también la circulación de las obras y de quienes las crean.
Del registro fotográfico al dossier de artista
La continuidad entre las sesiones permitió que el 15 de agosto, las fotografías y antecedentes propios de cada participante sirvieron como insumos para avanzar hacia la confección de un dossier de artista, jornada facilitada por Antü Antillanca.
Durante la sesión se revisaron posibilidades para organizar y presentar visualmente una trayectoria, seleccionar fotografías de obras y procesos y estructurar información que permita explicar de forma sintética quién es la creadora, qué realiza y cuáles son las características de su práctica. El ejercicio buscó entregar herramientas que posteriormente puedan utilizarse al presentarse ante convocatorias, espacios culturales, ferias, posibles alianzas o instancias de difusión. La planificación del módulo contempló precisamente conectar fotografía, dossier y redes sociales para que los mismos materiales pudieran adquirir distintos usos comunicacionales.
Redes sociales aplicadas a proyectos reales
El módulo finalizó el 22 de agosto con la jornada “Gestión de redes sociales para artesanía textil”, facilitada por la periodista y gestora cultural Natalia Meza. La sesión se desarrolló desde una metodología práctica y tomó como referencia las propias cuentas, necesidades y proyectos de las participantes.
Durante la clase se trabajaron posibilidades de publicación y difusión mediante redes sociales y se desarrollaron ejercicios aplicados, entre ellos la elaboración de contenidos audiovisuales para presentar las obras, procesos e iniciativas de las creadoras. Algunos de estos ejercicios fueron posteriormente publicados por las propias participantes en sus cuentas, trasladando inmediatamente parte de los aprendizajes de la formación a sus plataformas digitales.
Respecto de la pertinencia de generar este tipo de instancias, Natalia Meza señaló:
“Estas iniciativas dirigidas específicamente a mujeres artesanas rurales y urbanas buscan reducir las brechas de acceso a herramientas tecnológicas en favor de la difusión de sus iniciativas artísticas. Creo que enfocarnos en apoyar a mujeres que cumplen distintos roles en sus comunidades, como madres, cuidadoras y dueñas de casa, es un aporte relevante que permite ampliar la diversidad creativa en la región”.
La reflexión dialoga con los desafíos identificados actualmente para el sector artesanal. La Política Nacional de Artesanía 2025-2030 plantea precisamente la necesidad de ampliar el acceso a plataformas digitales y favorecer que artesanas y artesanos, incluidos quienes desarrollan su trabajo desde zonas rurales o alejadas de los principales circuitos comerciales, puedan ampliar el alcance y circulación de sus creaciones.
Con el cierre del Módulo 2, Vamos Brotando Araucanía 2026 continuará su recorrido con dos charlas magistrales dedicadas a experiencias y trayectorias en la artesanía textil, para posteriormente dar paso a los tres talleres presenciales que se desarrollarán en Villarrica durante septiembre y octubre. El programa reúne durante 2026 a 15 mujeres artesanas del textil y busca fortalecer sus capacidades de gestión, comunicación, creación de redes, visibilización y diversificación técnica.
Más información: Instagram @laruekagestion y sitio web de La Rueka Gestión Creativa.




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