LAGO RANCO. En el marco del programa formativo Vamos Brotando Lago Ranco, se desarrolló la sesión dedicada a imagen con pertinencia territorial, guiada por el diseñador, artista gráfico mapuche y responsable del proyecto, Antü Antillanca, quien compartió una profunda reflexión sobre memoria, territorio, creatividad y valoración del trabajo artesanal. La iniciativa es financiada por el Fondo Nacional de Desarrollo Cultural y las Artes (FONDART Regional Los Ríos) 2025, del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.

La jornada, realizada en modalidad virtual, permitió a las participantes explorar el vínculo entre creación artística, memoria familiar y saberes mapuche, integrando herramientas prácticas y reflexiones sobre el rol del arte en territorios rurales. El espacio también abrió una conversación necesaria sobre el valor del trabajo artesanal, la importancia de establecer precios justos y la urgencia de fortalecer la autoestima cultural de las creadoras locales. La iniciativa es financiada por el Fondo Nacional de Desarrollo Cultural y las Artes (FONDART Regional Los Ríos) 2025, del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.
Durante la sesión, Antü Antillanca presentó parte de su obra gráfica y fotográfica vinculada a la memoria territorial mapuche, mostrando imágenes familiares que forman parte de un archivo vivo del Wallmapu. Explicó cómo la práctica manual —la madera, el telar, la tinta, el papel hecho a mano— opera como un puente entre generaciones, permitiendo que los saberes circulen de manera respetuosa y contextualizada. Enfatizó que trabajar con referentes mapuche implica responsabilidad ética, conocimiento profundo del territorio y conciencia de la historia que sostiene cada creación.
Uno de los ejes centrales del encuentro fue la reflexión sobre la escasa valoración del trabajo artesanal local y la tendencia a asignar precios muy por debajo del tiempo, conocimiento y esfuerzo que implican las piezas. Antü destacó que esta desvalorización es especialmente visible en comunas rurales como Lago Ranco, donde la producción artesanal convive con mercados saturados de productos industrializados o imitaciones de bajo costo. Invitó a las participantes a constituir una base colectiva de precios mínimos justos, considerando la pertinencia cultural, el saber ancestral y el tiempo invertido en cada pieza.
La sesión también recorrió parte de su experiencia creativa como comunicador gráfico, compartiendo proyectos como afiches del Festival Ficwallmapu, gigantografías y un juego educativo sobre lógicas sociales mapuche. Antü invitó a “desaprender la estética occidental hegemónica” y recuperar miradas propias, colores del territorio y composiciones derivadas de la observación cotidiana del entorno.
Uno de los momentos más valorados de la jornada fue la introducción al “tablero de ideas”, una técnica creativa que consiste en recolectar elementos del territorio —hojas, texturas, colores, aromas, fibras y formas— para inspirar nuevas colecciones. Las participantes compartieron sus primeros ejercicios, que incluyeron piezas textiles, aritos y composiciones con materiales naturales, destacando la conexión emocional que este método genera con el territorio.
La conversación abordó también experiencias colectivas de arte territorial y los desafíos de gestionar proyectos culturales en comunas pequeñas. Antü compartió su proceso de creación de una colección de 10 grabados, que será inaugurada próximamente en la Corporación Cultural de Lago Ranco, así como la obra textil colectiva “Piu”, que será presentada en el terminal de la comuna. Ambos hitos buscan fortalecer la circulación artística en el territorio y visibilizar prácticas creativas locales.
Finalmente, se invitó a las participantes a documentar sus procesos mediante fotografías y relatos propios, participar en consultas territoriales indígenas y explorar materiales del entorno con conciencia ecológica. El equipo del programa anunció que enviará por correo los detalles de los próximos talleres presenciales de orfebrería (3 y 4 de octubre) y fibras vegetales (10 y 11 de octubre), dando continuidad al ciclo formativo del programa.
La sesión se consolidó como un espacio reflexivo y creativo que reafirma la importancia de la artesanía territorial, la memoria mapuche y la construcción colectiva de valor en Lago Ranco y sus alrededores,




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